La verdad es que no sé sobre qué escribir. Resulta que no es uno de mis mejores momentos. Aunque no me haya pasado nada relevante para deprimirme, diría que estoy un poco deprimida. No me gustaría que mis amigos se enteraran, ni mis padres; si lo hicieran, todo el esfuerzo que hago por sonreir cuando estoy con ellos sería en vano. Es cierto que me estreso con facilidad, pero hay varias razones para ello. La primera y más obvia es porque soy una persona nerviosa. La segunda, más compleja, es porque me echo en cara que no debría de cerrarme en mí misma. Siempre intento que los demás esten bien, aunque yo tenga que cargar con todo, no me importa si las personas a las que quiro van a estar bien. Puede que sea raro, incomprensible, o incluso algunos/as podeis tacharme de idiota, pero soy así. Prefiero estar mal yo, y sonreir para que no lo vean a que ellos esten mal. A veces me pregunto porqué hago eso, si es realmente necesario que sonría, aunque duela, aunque sé que después me sentiré peor... pero el simple hecho de ver a todas las personas que quiero bien, sin preocuparse por alguien como yo... hace que me sienta mejor...
Bueno, es tarde. Otro día continuaré. Intentaré poner entradas más a menudo, pero no prometo nada. =D
domingo, 13 de febrero de 2011
martes, 21 de septiembre de 2010
Los cambios
Ahora qué miro hacia atrás, veo que los pocos años que han constituido mi vida han pasado volando. Como una ráfaga de brisa en verano. Parece que fue ayer que vi a mi hermano por primera vez, que entré en el colegio, que me mudé, que entré en la ESO, y ahora estoy acabando bachiller. Es increible. También me he dado cuenta de que mi vida ha pasado por varias etapas, y que he cambiado. No sé si para bien o para mal, pero lo he hecho.
Los cambios asustan a la mayoría de las personas, porque no saben que se van a encontrar ni cómo va a continuar su vida desde allí, pero algunos cambios no los controlas, ni siquiera te das cuenta de ellos.

Cuando somos pequeños nuestras máximas preocupaciones... ¿Cuales son? ¿Dónde he dejado aquel juguete o cuándo iremos al parque a jugar? Si lo piensas ahora, son preocupaciones nímias, insignificantes, en cambio ahora nuestras preocupaciones han cambiado por ¿Qué dirá la gente? (aunque nunca me ha gustado, siempre hay un momento en el que te lo preguntas), ¿qué haré en el futuro? ¿Qué voy a hacer con esa persona qué me ha traicionado? Hemos cambiado. El tiempo nos hace cambiar y ni siquiera nos damos cuenta de ello. Nuestras preocupaciones crecen, nuestras responsabilidades crecen, todo ello porque nosotros también crecemos.
Mi vida no ha sido muy alegre a pesar de tener casi 17 años y que tendría que ser una de las etapas más brillantes de mi vida. Soy diferente, me miran como si fuera diferente (cómo si no lo supiera...), hablan de temas que me parecen irrelevantes. Cuando miro al pasado y recuerdo aquellos alegres días en los que tenía uno o dos años, me doy envidia. A veces me gustaría poder regresar, abandonarlo todo, volver a ser pequeña, para siempre, sin preocupaciones, sin responsabilidades...con más felicidad de la que nunca podré tener...pero eso es imposible. Cuando me pongo a pensar lo que realmente perdería, a lo que tengo a mi alrededor, abandono esa idea. No me cambiaría a esa época por nada del mundo. Puede que lo haya pasado mal (bueno, eso habría sido maravilloso, lo he pasado peor qué mal), o que lo vaya a pasar mal en el futuro, y vaya a sufrir, o que me dé pánico el futuro, porque no sé lo que va a pasar, pero teniendo a mi família (que aunque me queje de ellos siempre me han ayudado) y a mi amiga, o a mis 2 o 3 amigas, seguro que podemos seguir caminando hacia delante y encontrar esa felicidad qué creemos perdida, o al menos un vestigio de ella. Por muchas veces que me tropiece y me caiga, seguiré levantándome...algunas veces sufriré más que otras, pero no me rendiré y seguiré hacia delante. No dejaré de caminar.
Algunos cambios no los notamos, y otros nos asustan de una manera inimaginable, pero tampoco tenemos opciones para elegir, así que lo más importante es tener esas pocas personas a las que realmente aprecias y por las que lo darías todo, y que tambien te aprecian a tí, para poder apoyarte en ellas cuando creas que el miedo va a poder contigo, cuando pienses que te has perdido para siempre.
Los cambios asustan a la mayoría de las personas, porque no saben que se van a encontrar ni cómo va a continuar su vida desde allí, pero algunos cambios no los controlas, ni siquiera te das cuenta de ellos.

Cuando somos pequeños nuestras máximas preocupaciones... ¿Cuales son? ¿Dónde he dejado aquel juguete o cuándo iremos al parque a jugar? Si lo piensas ahora, son preocupaciones nímias, insignificantes, en cambio ahora nuestras preocupaciones han cambiado por ¿Qué dirá la gente? (aunque nunca me ha gustado, siempre hay un momento en el que te lo preguntas), ¿qué haré en el futuro? ¿Qué voy a hacer con esa persona qué me ha traicionado? Hemos cambiado. El tiempo nos hace cambiar y ni siquiera nos damos cuenta de ello. Nuestras preocupaciones crecen, nuestras responsabilidades crecen, todo ello porque nosotros también crecemos.
Mi vida no ha sido muy alegre a pesar de tener casi 17 años y que tendría que ser una de las etapas más brillantes de mi vida. Soy diferente, me miran como si fuera diferente (cómo si no lo supiera...), hablan de temas que me parecen irrelevantes. Cuando miro al pasado y recuerdo aquellos alegres días en los que tenía uno o dos años, me doy envidia. A veces me gustaría poder regresar, abandonarlo todo, volver a ser pequeña, para siempre, sin preocupaciones, sin responsabilidades...con más felicidad de la que nunca podré tener...pero eso es imposible. Cuando me pongo a pensar lo que realmente perdería, a lo que tengo a mi alrededor, abandono esa idea. No me cambiaría a esa época por nada del mundo. Puede que lo haya pasado mal (bueno, eso habría sido maravilloso, lo he pasado peor qué mal), o que lo vaya a pasar mal en el futuro, y vaya a sufrir, o que me dé pánico el futuro, porque no sé lo que va a pasar, pero teniendo a mi família (que aunque me queje de ellos siempre me han ayudado) y a mi amiga, o a mis 2 o 3 amigas, seguro que podemos seguir caminando hacia delante y encontrar esa felicidad qué creemos perdida, o al menos un vestigio de ella. Por muchas veces que me tropiece y me caiga, seguiré levantándome...algunas veces sufriré más que otras, pero no me rendiré y seguiré hacia delante. No dejaré de caminar.
Algunos cambios no los notamos, y otros nos asustan de una manera inimaginable, pero tampoco tenemos opciones para elegir, así que lo más importante es tener esas pocas personas a las que realmente aprecias y por las que lo darías todo, y que tambien te aprecian a tí, para poder apoyarte en ellas cuando creas que el miedo va a poder contigo, cuando pienses que te has perdido para siempre.
Etiquetas:
pensamientos,
reflexiones,
sentimientos
Suscribirse a:
Entradas (Atom)