Los cambios asustan a la mayoría de las personas, porque no saben que se van a encontrar ni cómo va a continuar su vida desde allí, pero algunos cambios no los controlas, ni siquiera te das cuenta de ellos.

Cuando somos pequeños nuestras máximas preocupaciones... ¿Cuales son? ¿Dónde he dejado aquel juguete o cuándo iremos al parque a jugar? Si lo piensas ahora, son preocupaciones nímias, insignificantes, en cambio ahora nuestras preocupaciones han cambiado por ¿Qué dirá la gente? (aunque nunca me ha gustado, siempre hay un momento en el que te lo preguntas), ¿qué haré en el futuro? ¿Qué voy a hacer con esa persona qué me ha traicionado? Hemos cambiado. El tiempo nos hace cambiar y ni siquiera nos damos cuenta de ello. Nuestras preocupaciones crecen, nuestras responsabilidades crecen, todo ello porque nosotros también crecemos.
Mi vida no ha sido muy alegre a pesar de tener casi 17 años y que tendría que ser una de las etapas más brillantes de mi vida. Soy diferente, me miran como si fuera diferente (cómo si no lo supiera...), hablan de temas que me parecen irrelevantes. Cuando miro al pasado y recuerdo aquellos alegres días en los que tenía uno o dos años, me doy envidia. A veces me gustaría poder regresar, abandonarlo todo, volver a ser pequeña, para siempre, sin preocupaciones, sin responsabilidades...con más felicidad de la que nunca podré tener...pero eso es imposible. Cuando me pongo a pensar lo que realmente perdería, a lo que tengo a mi alrededor, abandono esa idea. No me cambiaría a esa época por nada del mundo. Puede que lo haya pasado mal (bueno, eso habría sido maravilloso, lo he pasado peor qué mal), o que lo vaya a pasar mal en el futuro, y vaya a sufrir, o que me dé pánico el futuro, porque no sé lo que va a pasar, pero teniendo a mi família (que aunque me queje de ellos siempre me han ayudado) y a mi amiga, o a mis 2 o 3 amigas, seguro que podemos seguir caminando hacia delante y encontrar esa felicidad qué creemos perdida, o al menos un vestigio de ella. Por muchas veces que me tropiece y me caiga, seguiré levantándome...algunas veces sufriré más que otras, pero no me rendiré y seguiré hacia delante. No dejaré de caminar.
Algunos cambios no los notamos, y otros nos asustan de una manera inimaginable, pero tampoco tenemos opciones para elegir, así que lo más importante es tener esas pocas personas a las que realmente aprecias y por las que lo darías todo, y que tambien te aprecian a tí, para poder apoyarte en ellas cuando creas que el miedo va a poder contigo, cuando pienses que te has perdido para siempre.